Qué es
La blefaritis es una inflamación del borde de los párpados, justo donde nacen las pestañas. Es muy frecuente y una de las causas más habituales de ojos irritados que no terminan de estar bien.
Casi siempre afecta a los dos ojos y va por rachas: temporadas mejores y otras peores. Suele empezar en la edad adulta, aunque también la tienen niños. No es contagiosa ni quita vista en la gran mayoría de los casos. Lo que sí hace es molestar, y mucho, si no se cuida.
Dos formas que a menudo van juntas
Blefaritis anterior
Afecta a la parte de fuera del borde, en la base de las pestañas. Se ven costras, escamas o una especie de caspa pegada a las pestañas. Detrás suelen estar las bacterias que viven en la piel, una piel grasa con descamación o un ácaro llamado Demodex.
Disfunción de las glándulas de Meibomio
Dentro del párpado hay unas glándulas que fabrican la grasa de la lágrima. Si esa grasa se espesa y tapona los orificios, la lágrima se evapora rápido y el ojo se seca. Es la forma más común y la que más se relaciona con el ojo seco.
Mucha gente tiene un poco de las dos. Distinguirlas importa, porque la limpieza funciona mejor en la anterior y el calor es clave en la de las glándulas.
Síntomas
- Párpados rojos o hinchados en el borde.
- Escozor, ardor o sensación de arenilla.
- Costras o legañas pegadas a las pestañas, sobre todo al levantarte.
- Ojos llorosos o, al revés, secos. Visión que se nubla y se aclara al parpadear.
- Molestias que suelen ser peores por la mañana.
- Orzuelos o chalaziones (bultos en el párpado) que se repiten.
Consulta si solo te pasa en un ojo y no mejora con los cuidados, si pierdes pestañas en una zona concreta o si un bulto del párpado vuelve a salir siempre en el mismo sitio. Casi nunca es grave, pero hay que descartar otras lesiones del párpado.
Con qué se asocia
Rosácea
La rosácea es una enfermedad de la piel que enrojece las mejillas y la nariz, con pequeños vasos visibles y facilidad para sonrojarse. Muchas personas con blefaritis de las glándulas la tienen, a veces sin saberlo. Si te pasa, conviene que también la vea un dermatólogo.
Ojo seco
Van de la mano. Con las glándulas taponadas, la lágrima pierde su capa de grasa y se evapora. Tratar los párpados suele mejorar la sequedad, y al revés: unas lágrimas artificiales sin tratar los párpados se quedan cortas.
Demodex
Es un ácaro diminuto que vive en los folículos de las pestañas de muchas personas sanas. Cuando hay demasiados, irrita el párpado. Una pista típica son unos manguitos blanquecinos en la base de las pestañas. Se sospecha sobre todo cuando la blefaritis no responde a la higiene habitual.
Piel grasa y dermatitis
La dermatitis seborreica (la que da caspa y descamación en cejas y nariz) también se asocia a la forma anterior.
Higiene de párpados: la base del tratamiento
Ningún colirio sustituye a esto. Calor para ablandar la grasa y las costras, un masaje suave para vaciar las glándulas y limpieza para retirar lo que sobra. Una o dos veces al día, cuando mejor te venga.
Tu rutina diaria, paso a paso
- 1Lávate las manos.
- 2Calor: con los ojos cerrados, pon sobre los párpados una compresa templada durante unos 5 a 10 minutos. Sirve una toalla limpia con agua caliente del grifo que vuelves a mojar cuando se enfría, o un antifaz térmico. Debe estar caliente, pero nunca tanto que te queme la piel.
- 3Masaje: con los ojos cerrados y la yema del dedo, presiona suavemente desde la raíz del párpado hacia las pestañas. De arriba abajo en el párpado superior y de abajo arriba en el inferior. Sin apretar el globo del ojo.
- 4Limpieza: con una gasa, un bastoncillo o un disco de algodón humedecido en un limpiador de párpados (o en agua tibia con unas gotas de champú de bebé), frota con suavidad la base de las pestañas de lado a lado. Usa uno distinto para cada ojo.
- 5Aclara con agua tibia y seca con cuidado.
Si tienes glaucoma, sobre todo avanzado o operado, no hagas el masaje sin preguntarme: la presión sobre el ojo no te conviene. Y si te cuesta hacerlo con precisión, dímelo y buscamos una alternativa.
Más no es mejor. Frotar con fuerza o muchas veces al día acaba irritando el párpado.
Otros tratamientos
Cuando la higiene no basta, hay más opciones. Se eligen según la forma de blefaritis y lo intensa que sea, y a menudo se combinan.
- Lágrimas artificiales, mejor las que llevan componente graso y, si las usas muchas veces al día, sin conservantes.
- Antibióticos en pomada o colirio sobre el borde del párpado, durante unas semanas, para reducir las bacterias.
- Antibióticos por boca a dosis bajas y durante un tiempo. En la blefaritis se usan sobre todo por su efecto antiinflamatorio sobre las glándulas y ayudan también con la rosácea. No son para todo el mundo: dependen de tu edad, de otros tratamientos que tomes y de si estás embarazada.
- Colirios antiinflamatorios, incluidos los corticoides, en tandas cortas para los brotes. Siempre con control, porque su uso prolongado puede subir la tensión del ojo.
- Tratamientos contra el Demodex, cuando es el responsable.
Si vas a operarte de cataratas o a recibir inyecciones en el ojo, conviene tener la blefaritis controlada antes: un párpado inflamado aumenta el riesgo de infección.
Paciencia: esto va de semanas
La mejoría no se nota en dos días. Da a la rutina al menos unas semanas antes de decidir si funciona. Muchas veces hay que probar y ajustar hasta encontrar lo que va bien en tu caso.
Cuando estés mejor, no lo dejes del todo. Puedes bajar a unos días por semana, pero si abandonas la higiene, los síntomas vuelven. Piensa en ello como en lavarte los dientes: un hábito, no un tratamiento con fecha de fin.
- Retira bien el maquillaje de ojos cada noche y evita el lápiz en la línea interna del párpado.
- Si llevas lentillas y te molestan, coméntamelo: a veces hay que reducir las horas o cambiar de tipo durante los brotes.
- Si tienes rosácea o caspa, tratarlas también ayuda a los párpados.
¿Llevas tiempo con los párpados irritados y nada te funciona?
Llama y te doy cita. Veo el borde del párpado con el microscopio, busco la causa y te explico cómo hacer la limpieza para tu caso.



