Qué es
La córnea es la capa transparente que cubre la parte de color del ojo. Por fuera la protege una piel muy fina, el epitelio. Si esa piel se daña, aunque sea un roce mínimo, las bacterias pueden entrar y provocar una infección. Eso es una queratitis bacteriana, y cuando deja una herida abierta en la córnea hablamos de úlcera corneal.
No es una conjuntivitis. Es más seria. Algunas bacterias avanzan muy deprisa y pueden dejar una cicatriz blanca que tape la visión, o incluso perforar la córnea. Tratada a tiempo, la mayoría se curan bien.
Síntomas
- Dolor en el ojo, a menudo intenso y que va a más.
- Ojo rojo.
- Molestia fuerte con la luz.
- Visión borrosa.
- Lagrimeo o legañas.
- Una mancha blanca o grisácea en la córnea, a veces visible en el espejo.
- Párpado hinchado y sensación de tener algo dentro.
Si llevas lentillas y tienes el ojo rojo y doloroso, quítatelas y pide que te vean ese mismo día. No te tapes el ojo con un parche: a las bacterias les favorece. Trae las lentillas, el estuche y el líquido que usas, porque pueden servir para saber qué germen es.
Factores de riesgo
Con diferencia, el mayor riesgo es llevar lentillas, sobre todo cuando no se usan como se debe:
- Dormir con ellas, aunque sea una siesta o una noche suelta. Es el error que más multiplica el riesgo. También las lentes de ortoqueratología, que se llevan de noche para moldear la córnea.
- El agua: ducharse, bañarse en la piscina o el mar o meterse en un jacuzzi con ellas puestas, o aclararlas a ellas o al estuche con agua del grifo.
- Un estuche sucio o viejo, y rellenar el líquido en vez de cambiarlo.
- Alargar las lentillas más allá del tiempo que indica el fabricante, o tocarlas sin lavarse las manos.
Sin lentillas también puede ocurrir. Aumentan el riesgo:
- Un golpe o un arañazo en el ojo, sobre todo con ramas, tierra o material vegetal.
- Tener el ojo muy seco, párpados que no cierran bien o pestañas que rozan la córnea.
- Haberse operado de la córnea o de cataratas.
- Usar durante mucho tiempo colirios con corticoides o gotas anestésicas.
- La diabetes y las defensas bajas.
Cómo se diagnostica
Con el microscopio de la consulta (la lámpara de hendidura) veo el tamaño, la profundidad y el aspecto de la lesión. Una gota de un colorante naranja, la fluoresceína, marca la zona donde falta el epitelio. Mido también la vista, para tener una referencia.
Las úlceras pequeñas y alejadas del centro suelen curarse bien con el tratamiento habitual. Si la úlcera es grande, central, profunda o tiene un aspecto poco habitual, se toma una muestra raspando suavemente la superficie con el ojo anestesiado para hacer un cultivo: así se sabe qué germen es y qué antibiótico le afecta. A veces se cultivan también la lentilla y el estuche.
No todas las infecciones de córnea son de bacterias. Hongos o un parásito llamado acanthamoeba, ligado sobre todo al agua y las lentillas, se tratan de otra forma.
Tratamiento
Colirios antibióticos, y muy seguidos
El tratamiento son gotas de antibiótico. Al principio muy frecuentes, a menudo cada hora, también de noche los primeros días. Parece mucho, pero la córnea necesita que el antibiótico esté siempre presente. Según el caso se usa un colirio o dos, y en las úlceras más graves se preparan colirios reforzados, más concentrados.
A medida que el ojo mejora se van espaciando. No los dejes ni los bajes por tu cuenta aunque ya no duela.
Corticoides: nunca por tu cuenta
A veces, cuando la infección ya está controlada, se añade un colirio con corticoide para que la cicatriz sea menor. Lo decide el oftalmólogo, con el germen identificado o el ojo respondiendo bien. Usado antes de tiempo puede empeorar mucho la infección.
Si no responde
Cuando la infección no mejora, se repiten los cultivos y se ajusta el tratamiento. En los casos graves con la córnea muy adelgazada pueden hacer falta otras medidas, como pegamento tisular, una membrana amniótica o un trasplante de córnea.
Antes de echarte nada en el ojo
Evolución y revisiones
Las primeras revisiones son muy seguidas, a menudo a diario o cada dos días. En las primeras 24 a 48 horas es normal que el ojo no parezca mejor, e incluso que esté algo más inflamado con ciertas bacterias. Lo que cuenta es que el dolor, las legañas y la mancha vayan a menos después.
Cuando la infección se cura, puede quedar una cicatriz. Si está fuera del centro, apenas afecta a la vista. Si está en el centro, puede dejar visión borrosa o irregular, y a veces una lente de contacto especial o una cirugía ayudan a recuperarla.
- Cumple las horas de las gotas. Una alarma en el móvil ayuda, también de noche.
- No vuelvas a ponerte lentillas hasta que te lo diga, y tira las que llevabas y el estuche.
- Si el dolor aumenta o ves peor, llama sin esperar a la cita.
Cuidar tus lentillas
Las lentillas son seguras si se usan bien. Casi todas las infecciones que se asocian a ellas vienen de los mismos hábitos:
- Lávate y sécate bien las manos antes de tocarlas.
- No duermas con ellas, salvo que tu oftalmólogo te lo haya indicado expresamente.
- Nada de agua: ni del grifo, ni de la piscina, ni de la ducha. Tampoco para aclarar el estuche.
- Usa siempre líquido nuevo. No rellenes el que quedaba en el estuche.
- Frota y aclara las lentillas con su solución cada vez que te las quites.
- Limpia el estuche, déjalo secar boca abajo y cámbialo cada tres meses como mucho.
- Respeta el tiempo de uso de cada lentilla: diaria, quincenal o mensual.
- Las lentillas de colores o de fantasía también son un producto sanitario. Solo con adaptación y control.
Si vuelves a usarlas tras una queratitis, conviene revisar el tipo de lente y cómo las usas. Las desechables de un solo día dan menos problemas que las que se reutilizan. En la consulta hago adaptación de lentes de contacto y te ayudo a elegir la que mejor te va.
¿Usas lentillas y tienes el ojo rojo y dolorido?
Quítatelas y llama hoy. No esperes a ver si se pasa solo.



