Qué es
Dentro del ojo se fabrica continuamente un líquido transparente que tiene que salir. Sale por el ángulo, el rincón donde se unen la córnea y el iris. En la mayoría de las personas ese rincón está bien abierto. En algunas es tan estrecho que el iris queda casi pegado a la salida.
Según lo avanzado que esté, hablamos de tres situaciones:
- Ángulo estrecho (sospecha de cierre angular): la salida es estrecha, pero la tensión es normal y no hay daño.
- Cierre angular: el iris ya roza o se ha pegado en parte a la salida, o la tensión ha subido.
- Glaucoma por cierre angular: además, el nervio óptico ya tiene daño.
Se diagnostica con la gonioscopia: una lente que se apoya en el ojo, con gotas de anestesia, y me deja ver el ángulo directamente. La hago con poca luz, porque así la pupila se abre y se ve mejor si el ángulo tiende a cerrarse.
Quién tiene más riesgo
- Los hipermétropes, porque suelen tener el ojo más pequeño y con menos espacio delante.
- A partir de los 50 o 60 años. El cristalino crece con la edad y va empujando el iris hacia delante.
- Las mujeres y las personas de origen asiático.
- Quien tiene familiares con cierre angular o que han sufrido un ataque de glaucoma.
- Los ojos cortos o con poco espacio delante del iris, algo que veo en la exploración y en la biometría del ojo.
El ataque agudo de glaucoma
Si el ángulo se cierra del todo, el líquido no puede salir y la tensión sube mucho en pocas horas. Suele pasar con poca luz, cuando la pupila se abre, o después de tomar un medicamento que la dilata. Los síntomas son muy llamativos:
- Dolor fuerte en el ojo y en la cabeza, del mismo lado.
- Ojo muy rojo.
- Visión borrosa o como a través de niebla.
- Halos de colores alrededor de las luces.
- Náuseas y vómitos. A veces se confunde con un problema de estómago o una migraña.
Es una urgencia. Si tienes estos síntomas, llama o ve a urgencias ese mismo día. Primero se baja la tensión con gotas y medicación, y en cuanto el ojo lo permite se hace la iridotomía. Cuanto antes, menos daño queda en el nervio.
A veces, antes de un ataque, hay avisos: ratos de visión borrosa, halos alrededor de las luces o un dolor sordo en el ojo, sobre todo al anochecer, que se pasan solos. Si te ha ocurrido, cuéntamelo aunque ahora estés bien.
El otro ojo también importa: alrededor de la mitad de las personas que han tenido un ataque en un ojo lo tienen también en el otro en los 5 años siguientes, si no se trata. Por eso se le hace una iridotomía preventiva cuando su ángulo también es estrecho.
Cuidado con algunos medicamentos
Si tienes el ángulo estrecho y todavía no te han hecho el láser, algunos medicamentos que dilatan la pupila pueden provocar un ataque. Entre ellos:
- Descongestionantes, antigripales, antialérgicos y somníferos, incluidos los que se compran sin receta.
- Algunos antidepresivos y otros psicofármacos.
- Medicamentos para el mareo o para la vejiga hiperactiva.
- Algunos inhaladores para la EPOC o el asma, como el ipratropio o el salbutamol.
- Las gotas que se usan para dilatar la pupila en una exploración.
Cuando un prospecto dice «contraindicado en glaucoma», casi siempre se refiere a este tipo de glaucoma. Si tienes el ángulo estrecho sin tratar, pregunta antes de tomarlo. Con una iridotomía hecha, la mayoría de esos medicamentos se pueden tomar sin problema.
Aparte, el topiramato (para la epilepsia o la migraña) y algunas sulfamidas pueden cerrar el ángulo por otro mecanismo, incluso en ojos que no lo tenían estrecho y aunque haya iridotomía. Si al empezar uno de ellos notas visión borrosa o dolor en los ojos, consulta enseguida.
Iridotomía e iridoplastia con láser
Iridotomía
Es el tratamiento principal. Con el láser YAG hago un orificio diminuto en la parte alta del iris, que queda tapado por el párpado. El líquido pasa por ahí, el iris se relaja hacia atrás y el ángulo se abre.
Se hace en la consulta y dura unos minutos. Antes te pongo unas gotas para cerrar la pupila y otras de anestesia, y apoyo una lente de contacto en el ojo. Notarás destellos y, como mucho, alguna molestia pasajera.
Tras un ataque, o si el ángulo ya se ha cerrado en parte, está claramente indicada. Si solo tienes el ángulo estrecho, la decisión es más fina: la mayoría de estas personas nunca llega a tener problemas. En un gran estudio, sin tratamiento solo 4 de cada 100 ojos empeoraron en 6 años, y el láser redujo ese riesgo a la mitad. Por eso lo decidimos juntos, y me inclino por hacerlo si:
- El otro ojo ya ha tenido un cierre angular, o hay glaucoma de este tipo en tu familia.
- Has tenido esos ratos de visión borrosa o halos que hacen pensar en cierres pasajeros.
- Tomas un medicamento que puede provocar un ataque.
- Te cuesta llegar rápido a un oftalmólogo: vives lejos, viajas mucho o no puedes venir a las revisiones.
- Necesitas que te dilaten la pupila a menudo, por ejemplo para controlar una degeneración macular o una retinopatía diabética.
Como todo tratamiento, tiene efectos no deseados, casi siempre leves. Algunas personas ven una línea o un reflejo de luz, que en la mayoría desaparece en unos meses. También puede adelantar algo una catarata.
Iridoplastia
En algunos ojos el iris tiene una forma especial (lo que se llama iris en meseta) y el ángulo sigue cerrándose aunque la iridotomía esté bien hecha. Entonces uso el láser argón para retraer el borde del iris y despejar el ángulo. No se hace de forma preventiva en todos los casos: lo decido según cómo esté tu ojo.
Operar el cristalino
Quitar el cristalino y poner una lente artificial, que es la misma operación que la de la catarata, ensancha mucho el ángulo, porque la lente es bastante más fina que el cristalino que sustituye.
Cuando el ángulo ya se ha cerrado y la tensión está muy alta, o ya hay glaucoma, puede ser el mejor tratamiento aunque todavía no haya catarata. En un ensayo británico, las personas operadas pronto tenían, a los 3 años, 10 veces más probabilidades de mantener la tensión controlada sin gotas que las tratadas con láser. Y como muchos de estos ojos son hipermétropes, la lente puede corregir también la graduación.
Después del láser
Lo normal tras una iridotomía
- Te mido la tensión entre media hora y dos horas después, antes de irte.
- Unos días de gotas con corticoide para calmar la inflamación.
- La vista puede estar algo borrosa unas horas.
En la revisión compruebo que el orificio está abierto y repito la gonioscopia para ver cuánto se ha ensanchado el ángulo. Después sigo vigilando la tensión y el nervio óptico con la frecuencia que haga falta en tu caso.
Si a pesar del láser la tensión sigue alta, o el nervio ya tenía daño, el control pasa a ser el mismo que en el glaucoma de ángulo abierto: gotas y revisiones con OCT y campo visual.
¿Te han dicho que tienes el ángulo estrecho?
Llama y lo miramos con gonioscopia. Si hace falta láser, la iridotomía la hago aquí, en la consulta.



